Llamémosle el fin de una era. El viernes Microsoft anunció que Steve Ballmer se retirará en los próximos 12 meses, concluyendo un período de 13 años como director general de la compañía.
“Nunca hay un momento perfecto para este tipo de transición, pero ahora es el momento preciso”, dijo Ballmer en una nota de prensa de Microsoft. “Nos hemos embarcado en una nueva estrategia con una nueva organización y tenemos un asombroso equipo humano senior de liderazgo. Mis ideas originales sobre los plazos podrían haber ocasionado que mi retiro ocurra a la mitad de la transformación de nuestra empresa hacia una compañía de dispositivos y servicios. Necesitamos un CEO que esté aquí por largo plazo en esta nueva dirección”, señaló.
Ballmer, por supuesto, recientemente reorientó Microsoft para con el fin de arrastrar la leal PC hacia la era del movimiento rápido móvil, iniciando un mar de cambios drásticos como el sistema operativo Windows 8 que funciona en diversos dispositivos, un impulso a los lanzamientos rápidos en lugar de los ciclos de desarrollo de tres años, “un Microsoft, todo el tiempo”, una orientación creciente hacia los servicios y la nube y el lanzamiento de la marca Surface –la primera incursión de la marca Microsoft como competidora de sus socios de fabricación.
Cualquiera de esos cambios podría considerarse una gran sacudida. Todos ellos combinados constituyen casi una completa reinvención de Microsoft.
Esos cambios monumentales pueden ser la razón del retiro de Ballmer, de acuerdo a Patrick Moorhead, analista principal de Moor Insights and Strategy y veterano de la industria, quien desempeñó roles de liderazgo en AMD y Compaq. El encuentra el plazo de 12 meses para la búsqueda de un sucesor, sospechosa.
“Alguien molestó a alguien”, dice Moorhead, agregando: “Potencialmente fueron los US$900 millones [por las tabletas Surface RT]. Si tuviera que apostar diría que esa fue la gota que colmó el vaso.






